lunes, febrero 17, 2014

Agnación



Soy de los que considera que convivir largos años con una obra pictórica,- u otro objeto- y aunque se trate de una mera reproducción  pendida en un recodo de tu domicilio, engendra vínculos emocionales inusitados y posiblemente extravagantes, en el transcurrir del tiempo. Sí, soy de esa índole de individuos que poseen un peregrino amor por las cosas, por los bártulos y artefactos a menudo inútiles en apariencia y que dicho afecto transita entre el culto al fetichismo y el totemismo tribal.
Si me calzo el temporizador y evoco episodios -no sin una leve añoranza- más o menos sencillos de mi proceder pretérito, confesaré que en 1980 adquirí un duplicado de El Castillo de los Pirineos de René Magritte a un módico precio, en algún punto impreciso de París, con la intención caprichosa de ornar el tabique superior de la chimenea del salón.
Castillo incierto, malabarista y difícilmente reconocible además, aunque me atrevo a conjeturar que se trata de la fortaleza condal de los Trencavel en Carcassonne.
Temporizando de nuevo, recuerdo el otoño de 1993. En esta época permanecí una semana en Israel y la Cisjordania y el día de mi retorno hacia el aeropuerto Ben Gurion en Tel Aviv advertí en un tríptico turístico que el original de Magritte se hallaba de forma permanente en un museo de Jerusalén. -¡Maldición pictórica! -exclamé indignado. Demasiado tarde; a saber si algún día volvería allí.

Pero, Sursum Corda. Este corriente Febrero, un amigo me anunció que mi icono agnaticio lo habían trasladado desde la sagrada ciudad y ahora, se hallaba en Barcelona con motivo de una exposición temporal que concluía en breve. El pasado sábado por la mañana, yo estaba allí. Frente a él.
Fantasioso e irreductible soñador que es uno, y para nutrir una posible vanidad particular, me apetece sospechar que El Castillo de los Pirineos decidió reparar por motu proprio nuestro desencuentro de hace ya, lustros. 


1 comentario:

Anónimo dijo...

Querido Conde:
Precioso el cuadro de Magritte "El Castillo de los Pirineos" y precioso salón por cierto.
Estoy segura que el cuadro tiene decisión propia y le ha encantado conocer a tan misterioso personaje.
Me encanta leerle, le animo a que nos conceda la oportunidad de leerle más a menudo.
Enhorabuena por su tan esperado encuentro.
Minyoneta.