lunes, junio 04, 2012

Days tripper


Me pregunto lo que significa con rigor el término, kafkiano. Algunos diccionarios se inclinan por complicado, extraño, absurdo. Otros van más allá y hablan de sinónimo de angustioso. Alguien enuncia un primer surrealismo. Estimo en privado, que se trata de un adjetivo como una omnisciente muletilla. Una wasted word. Una palabra cajón donde también cabe Lovecraft, Poe y algunos versos de Baudelaire.
Porque en verdad a Kafka no le han contorneado todavía o no suficiente. No  hay aún un convenio unánime de qué, quién, por qué, cómo, era Franz Kafka. Consta que Benjamín y  Scholem abominaban la biografía que hizo Max Brod. Y sin Brod, apenas queda Kafka.
Observando a un  contemporáneo  suyo- y en principio nada sospechoso en torturas interiores-  Alphonse Mucha, descubro en su Museo de la calle Panská el original de Woman in the Wilderness y una vocecita en el éter me susurra al oído: He ahí el sosiego de la intranquilidad. Y en esa súbita sentencia, es quizás donde se esconde todo el significado -mi definición particular, claro- del vocablo kafkiano. 



Mucha, en realidad es más un decorador que un pintor. Sobre todo en este actual wasted world y más concretamente por estos pagos donde habito, que se utiliza ñoñamente para hermosear cajas de vinos espumosos. Pero Mucha tiene otro lado sin duda. Hay una vertiente obscura, acaso inquietante.  
Debo postular -erróneamente o no- leyendo a uno y contemplando al otro, que ambos debieron pasearse a menudo por ese ambiguo landscape  limitado por la manzana que forman las calles Maiselova, Siroká y el meandro del río Moldava y entonces quizás habría que hacer sitio en el cajón para ubicar un poquito de Mucha.
Rilke, no. No debió callejear ni deambular por aquellos lares porque a Rilke en Praga, no le conoce ni Dios.  


He estado tentado- hay que calificarlo ya de individual vicio- de acompañar este texto con algún video de Jocelyn Brown, de Ben Webster o de Alice Russell que últimamente es lo que me apetece escuchar. Pero sería absurdo. Es decir, como dicen otros –algunos- sería kafkiano.

3 comentarios:

Antonio H. Martín dijo...

He encontrado estas frases del amigo Kafka:

1. El camino verdadero va sobre una cuerda que no está tensada en la altura, sino muy cerca del suelo. Seguro que parece hacer tropezar más que ser andada.
2. Todos los fallos humanos son impaciencia, una prematura interrupción de lo metódico, un aparente enmarcamiento de la cosa aparente.
3. Hay dos pecados humanos principales, de los que se derivan todos los demás: impaciencia e indolencia. Por la impaciencia han sido expulsados del paraíso; por la indolencia no regresan.

Un saludo, amigo Conde.

Conde de Galzerán dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Conde de Galzerán dijo...

¿Sabes, Antonio? He descubierto no hace mucho, que algunos escogen la indolencia. Mirar al mundo desde una jaula. Una jaula espiritual, claro. El desdén, la indeferencia y una encubierta soberbia son su anáfora y su alma. Aguardan a los hados sobre el camastro de la estulticia y la languidez.
Yo no, sinceramente. Prefiero el impío castigo del Arcángel San Miguel, por impaciente. El desasosiego por anhelar, por el ensueño y por el deseo. Esa es mi anáfora. Kafkiano que es uno, ¿Qué le vamos a hacer?.
Un abrazo, amigo. Feliz verano.