sábado, marzo 24, 2012

Legendary drums



Desde que murió el inolvidable Rory Gallagher en 1995, su último batería Rod De’Ath, desapareció. Nadie sabe dónde está. Alguien escribe por ahí que también está muerto. Pero al parecer no hay pruebas de nada.

En Marzo de 1975, asistí al concierto de Rory en el Pabellón de Deportes de Barcelona, en la actualidad en un increíble estado de abandono.

No recuerdo muy bien que ocurrió pero casi al final del concierto algunos- bastantes- descendimos gradas abajo presos del éxtasis musical. A saber como iba yo y un par de colegas de aquellos años, porque acabé sentado en la parte posterior del escenario al lado de Rod. Más que a su lado, fue a sus pies. En el transcurso del tiempo ha quedado estampada en mi memoria la imagen de sus extremidades inagotables, de sus obstinadas piernas batiendo endemoniadas, los pedales del bombo y los platillos del hi hat. En aquella extraordinaria noche decidí incorporar a la lista de los otros tres grandes drummers de mi predilección, a Rod De’Ath. Dos o tres días después actuaron en Madrid y San Sebastián

Hoy he localizado ese sublime documento y lo acomodo aquí, en este sencillo blog sin intención de lucro ni banners publicitarios, hasta que alguna materia gris decida que ya no sé pueda gozar, alegando unos derechos que ella, -la materia- seguramente tampoco tiene.

He ahí, los tres restantes y augustos tamborileros, objetos de mi adoración.

“GINGER” BAKER (1939)



CARMINE APPICE (1946)



JOHN BONHAM (1948- 1980)

2 comentarios:

Paula Pérez dijo...

Es extraordinario tener siempre un lugar donde cobijarse. Y que conserva la misma paz que ha tenido siempre.
Besos.

Conde de Galzerán dijo...

Saludos, Paula. ¡ Cuánto tiempo!.
Llevas razón; últimamente en éste lugar
se respira más paz de lo que antaño se respiraba.

Un besito.