lunes, noviembre 21, 2011

La noche de Herse. La grada.






Avante el parteluz churrigueresco del ajimez, el jurisperito despuntó en su contrahaz, forzado a surtir la buena serena a la francachela itinerante de damajuanas desleídas. Los buharros aprontaron después, emboscando trinchas y bocardas lastradas de inquina, en la fracción más agachada del pasamano. Supra la batahola desemejante, deprecaba: ¿qué articulan? ¡Por Dios, ampararme! ¿qué prorrumpen?. Agoró y de sus entrecerrados bezos desaguaron lúgubres avechuchos de la amaranta sibila:

-Anegarte has, del mismo cieno que acogotó al trivial turmódigo- Premiosamente la behetría declina por el álveo del holgado, enojoso y excesivo lapso.

2 comentarios:

mjromero dijo...

Para ser un experimento(S.de Oro) no está mal, le va muy bien a la coreografía humana de la grada, siempre me imagino las gradas así, tipo circo humano.
Luego de recurrir al RAE sé que también puedo decirle buharro a la 'coruxa' que decimos en Asturias.
Esto ha sido como una sorpresa en culto, de cultismos.
Un abrazo.

Conde de Galzerán dijo...

Sinceramente, M.J, me suena más poético coruxa que buharro, aunque no es tan definitorio. Buharro, disfruta de más mala leche.
Grada, -en este caso- es una herramienta con púas que sirve para allanar la tierra de los campos. Mi intento de gongorismo iba más por Gracián; claro está, sin su admirable agudeza.
He pasado por tu ciudad y veo que andamos en la misma sintonía.

Abrazos.