miércoles, septiembre 07, 2011

Collage

Primero levanté los ojos al cielo, de donde nos viene la célebre ayuda; donde los caminos no aparecen marcados, donde se vaga libremente, como en un desierto, donde nada detiene la vista, donde quiera que se mire, a no ser los límites mismos de la vista. -Me elevo. No quiero que el tiempo arrebate mi pasión. Es una tentación, tan, tan ardiente- No es casual que Kafka hablara de la literatura como de, un hacha con la que cortamos los mares congelados que tenemos dentro.

La calle dejó de zumbar alrededor y la señorita taxista se volvió y señaló el número marcado en el taxímetro; tendió su hermosísima palma abierta. Nunca he visto nada hermoso, nunca, jamás. El taxi en medio de aquella bendición caída del cielo. -Ha llegado a su destino -dijo ella, como una canción en la radio, no sé si me entendéis. Pero ¿acaso hay alguien que no lo entienda? La canción perfecta para la ocasión, golpeando en nuestros oídos entre la barahúnda de canciones que suenan por ahí. Podría llegar el fin del mundo y nosotros seguir esperándola, una simple canción en la radio, pero luego un día, de pronto, damos a una tecla y ahí la tenemos sonando, y todo el tráfico del mundo deja de tener importancia. No existe nada que pueda sofocar esa canción....... si creéis en esas cosas, aunque nadie os obliga a ello. Nadie tiene por qué creerlas.

Por eso levanto los ojos, cuando todo va mal. Soy incapaz de evitarlo; a ese cielo en reposo, desde el desorden y la ceguera de la ciudad, del campo, de la tierra.




Foster Wallace, Black Box.Beckett, Handler.

Imagen: Dall’Inferno. Roberto Ferri.

7 comentarios:

Fran dijo...

esos momentos desperdigados por una vida son la felicidad, el dorado, la tierra prometida. Esa capacidad de dejarse arrobar en medio de las cotidianidad gris y burda es un tesoro que se debe preservar, alimentar.

Bel M. dijo...

Estoy del todo de acuerdo con Fran. Y me ha encantado como lo has dicho. Pero, ¿dónde estás? Hace varios días que escribí a Hectorhectoreus sin respuesta...

Conde de Galzerán dijo...

Hola Fran. Sí, esas pequeñas cosas que cantaba el cantante.




Hola Bel. Aquí.
Y yo que tenía la sensación que últimamente no me movía demasiado….

Elvira Rebollo dijo...

Hay momento insignificantes para unos y tan llenos de sentido para otros, nucleos poéticos.
Hola, Conde, volví y me quedo.
Un beso

Conde de Galzerán dijo...

Gracias Elvira, me alegro de tu paso por aquí.
Besos

Lady Blue dijo...

Todos tenemos en algún momento la canción perfecta, esa canción que nos vuelve a hacer sentir la importancia de estar aquí y la suerte de poder admirar tanta belleza a nuestro alrededor.

Besos Conde.

Conde de Galzerán dijo...

Lo valioso es tener una canción. Algo semejante escribí en tu blog.
Besos, Lady.