viernes, julio 01, 2011

Pseudo -Excursos II

El estopín con fulminato de mercurio ya estaba ubicado en el primer Vickers 1929 de la batería A-3, instantes antes que la simple barcaza, que singlaba desde Huelva y pretendía arribar hasta San Fernando, se convirtiera en un pecio eterno.

El sargento corrigió con las dos manos la colocación de su gorro serbio mientras descubría a un tipo en la posición de distancia y deriva.

- ¡Coño! tú ére nuevo!... ¿cómo te yama?
- José Capdevila, mi sargento.
- ¿Capdequé????
- Capdevila.
- ¿Y eso qué éee?...¿y de segundo?
- Navarro, señor.
- Eso tá mejó

Desde el radiorreceptor se oyó una voz ácida y en fluxión, que provenía de la torre del telémetro.
¡Fuego!

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