lunes, febrero 14, 2011

Nox Fugit


Alfried - ¿la belleza? ..querrás decir tu concepción espiritual de la belleza.

Gustav- ¿Acaso niegas al artista la posibilidad de crear partiendo del espíritu?

Alfried- Sí, eso es precisamente lo que niego.

Gustav- Así que según tú, nuestra labor….

Alfried- labor…..ahí está la cuestión. ¿Crees de verdad que la belleza puede ser producto de una labor?

Gustav- Pues sí. Sí, eso creo.

Alfried- Así, es como nace la belleza. Así, de forma espontánea. Con absoluto desprecio a tu labor o la mía. Preexiste a nuestra presunción de artistas. Tú gran error, mi querido amigo, es considerar la vida, la realidad, como una limitación.

Gustav- ¿Y no lo es?..la realidad nos distrae, nos degrada. ¿Sabes lo que opino?... A veces pienso que los artistas somos como cazadores agazapados en la oscuridad que ni siquiera saben cual es su blanco. No podemos pedirle a la vida que ilumine nuestros objetivos ni que nos indique el camino. La creación de la belleza o de la pureza es producto del espíritu.

Alfried – No, Gustav. No. La belleza pertenece a los sentidos; sólo a los sentidos.

Gustav – No, no es así. No se puede llegar al espíritu a través de los sentidos. No es posible. Sólo a través de un completo dominio de sí mismo. De los sentidos. Puede alcanzarse la sabiduría, la verdad, la dignidad humana.

Alfried- ¿La sabiduría? ¿ La dignidad humana?... Pero ¿de qué sirve? ..el Genio es un presente divino. No. ¡una tortura divina!. Una llama mórbida, pecadora; un abismo insondable.

Gustav – ¡Reniego! Reniego de las virtudes demoníacas del arte.

Alfried- Estás en un error. El mal es una necesidad. Es el alimento del Genio.

Gustav – ¿Sabes, Alfried?. El arte es la mayor fuente de educación. El artista ha de ser perfecto, ejemplar. Tiene que ser un modelo de equilibrio y fuerza. No puede ser ambiguo.

Alfried- Pero el arte es de por sí, ambiguo. La música es la más antigua de todas las artes; es la ambigüedad hecha ciencia. Los acordes puede interpretarlos de cualquier manera. Tienes frente a ti un sinfín de combinaciones matemáticas. Inagotables. Imprevisibles. Un paraíso de dobles sentidos en los cuales tú más que nadie, eres omnipotente; rompes y creas. Haces y deshaces.

Thomas Mann

6 comentarios:

ramon herreros dijo...

Casualidades, estoy preparando una serie de entradas en mi blog sobre la belleza, tema que me obsesiona y sobre el que escribí ya hace algunos años... a ver que te parecen cuando los vaya publicando...

Fran dijo...

La belleza es realmente la verdad que surge sin trabajo después de mucho trabajo... y eso es el arte: una artificiosa expontaneidad. El diálogo es deliciosamente dicotonómico y fructífero.

Conde de Galzerán dijo...

Vengo de tu “casa” y de leer tus notas sobre Cheng y la belleza. Algo me hablaste un día sobre la ilación pintor- modelo; tema que también yo considero provechoso y quizás inexplorado.
Del quiasma mencionado, se me ocurre a la vez, que puede haber un paralelismo con el pintor, en un fotógrafo o en un cineasta.
En los tres concurren ideas como lo contemplativo, la observación y lo especulativo en el cruce- diálogo de una imagen.
Iré siguiéndote.




Sí, Fran; yo también estoy más cerca de Alfried. El diálogo me pareció hondo desde el primer momento que lo escuché, tiempo ha. Muy ha.

Bel M. dijo...

Me gustan mucho también las partes digamos "de tesis" de las novelas de Mann y muchísimo el párrafo que has seleccionado.
"Muy ha" ;)

Un besazo.

Conde de Galzerán dijo...

Teorizar, conjeturar, siempre me han parecido homólogos de existencia y actividad. Quizás debiera yo abandonar un poco el “muy ha” y regresar al “muy he”.

Besos, Bel.

June dijo...

Interesante, Conde. Me interesa mucho, sobre todo como pintora, aunque no exclusivamente por eso. La contemplación del modelo o del objeto...la percepción de la belleza...Esa relación que surge, o entrecruzamiento que se produce entre lo que observas y lo observado, y que adquiere una realidad distinta, a expensas y fuera de la dimensión del contemplador y lo contemplado. Esa relación en la pintura es, para mí, mucho más nítida que en la escritura. Es el placer que suscita el descubrimiento de formas complejas bajo en una superficie sencilla...
Aunque habría tantas cosas que añadir... Pienso que sí, que también sucede con fotógrafo y el cineasta.