sábado, septiembre 11, 2010

Hoy, sin música.


Dicen que el túnel del tiempo no existe. Que es imposible. Que uno no puede viajar a través de los siglos, a través del tiempo. Y más difícil es trasladarse al futuro.

Pues sí se puede. Demostrado. Acabo de ver estos días por la TV, a un mamífero del Holoceno en pleno siglo XXI, paseando por una población de Florida tan campante él.

Parece que no tenía bastante con la pira del 11-S que quería añadir más leña a las imágenes de miles de inocentes flambeándose a fuego lento en baño de queroseno o los más intrépidos, tomando la no menos espeluznante preferencia B.

Homenaje a las víctimas con más hogueras. Yo diría en todo caso aquelarre. Lo más insólito es la lenidad con que se le ha tratado. Y es lo que tiene la justicia. Que también da opciones. La primera, que uno puede llevar un peine que rasca en la maleta y acabar con las flotantes descompuestas y las falsas masacradas; derramado en la sala de un aeropuerto, -contando siempre con la fortuna de no haber reclinado el parietal en las baldosas de gres- con el consiguiente descosido de las suturas de las fontanelas, claro. Es decir, con el cráneo chungo.

La segunda es la de este sujeto que ha puesto en peligro hasta a su santa madre y ha salido cumplidamente ileso y sin tan siquiera, le han recortado las puntas del mostacho.

La estulticia y la codicia humana no aparenta haber sufrido ningún tipo de escarmiento o moderación desde entonces, y la sandez parece que se transmite agigantada y se contagia cada vez más. Ese espantoso espectáculo que pudimos ver, ni el más exacerbado guionista de ficciones lo hubiera concebido nunca. Todavía nos queda la esperanza de que Bush W, no vuelva a atragantarse con un caramelo, dejase de regalar pavos de plástico a la humanidad y consiga escribir sus memorias de aquel día -hace hoy nueve años-, cuando estaba apaciblemente jugando con los niños de una guardería, bien lejos y casualmente, -mira por dónde-, en Florida y pueda desenmarañarnos algo más de quién y por qué, que no en sus célebres frases, firmemente esclarecedoras.

"Hacemos todo lo posible para poner fin a la solución".
4 de octubre de 2001

"Tampoco hago mucho análisis. ¿Saben?, no dedico mucho tiempo a pensar en por qué hago las cosas".
A bordo del Air Force ONE, 4 de junio de 2003

"Echo un vistazo a los titulares sólo para hacerme una idea de lo que pasa. Leo las noticias muy pocas veces y me informan de ellas personas que probablemente sí las han leído".
Washington, 21 de septiembre de 2003

“Tengo el honor de estrechar la mano de un ciudadano valiente iraquí, quien tiene su mano cortada por Saddam Hussein" Washington DC, Mayo 25, 2004

4 comentarios:

Bel M. dijo...

En mi último viaje me requisaron un tarrito de Neutrogena que, además, estaba casi vacío. Huelga decir que para encontrarlo tuvieron que abrir mi maleta, revolverlo todo, sacar el neceser, revolver de nuevo (confieso que me humilló profundamente que una extraña tocara esos objetos personales y me hizo pensar en el dolor inimaginable de quienes sufren verdaderas agresiones) y, por fin, quedarse con la conciencia tranquila. Habían encontrado la posible arma de destrucción masiva.
Mientras tanto, como me dijo un amigo, por otra puerta alguien estaba pasando las armas con las que tantos países, incluido el nuestro, se trafica.
Una abraçada molt gran, Conde.

Anónimo dijo...

He quedado realmente impresionada por tu espléndido y completísimo blog.
Te felicito por la estética y profundidad de tus palabras, además de una óptima mezcla entre irónia y humor.
Sin sentido del humor, la vida no sería vida.
Un abrazo.
Salut
El Silencio del Violín

Fran dijo...

Pisachanclas como el energúmeno que quería quemar los Coranes. Mentecatos como el ex-presi. Tipos así, que pueden destrozarte la vida o destrozar medio mundo por un quitame allá esas pajas...

Los imbéciles están por todas partes, en todas las profesiones. Los hay entre los premios nobel y entre los parados. El único requisito es que siempre tienen la opción, casi siempre desechada, de actuar con sensatez...

Me gustó.

Conde de Galzerán dijo...

Para esta gente, no hay nada más mortífero que una pomada para el cutis, Bel. Poco más que eso se encontraron cuando llegaron a Irak para hacer la desgracia que han hecho. Eso sí, han mejorado mucho la salud de sus bolsillos. A los armeros y lo que cuelga de ellos- que son muchos- hay una sola cosa que les importa y una sola que no les importa en absoluto. Una es, dónde derraman su semen y la otra, donde derraman la sangre de los otros.
Lo demás es puro teatrillo del malo. Pésima barbarie. Esa es nuestra condena moderna, tragar y sufrir.

Molt gran l’abraçada també.


Muchas gracias por tu visita, Salut. Y por supuesto, por tus amables palabras. Tu blog sí que es espléndido. Llevas razón. Tomarse las cosas con un mínimo de humor, siempre facilita la vida.

Un abrazo, también.


El problema estriba, estimado Fran, que no sólo pisan las chanclas. Pisan los pies y las vidas. Y en la mayoría de casos ya han tenido tiempo suficiente para adquirir esa sensatez que les falta. Cambian su moderación por dólares. Así ellos andan sin cordura y el resto andamos, o aplastados o sin un duro.

Gracias por venir.