miércoles, septiembre 29, 2010

Anna Livia Plurabelle


"…..Sus dos últimas obras (Ulises y Work in Progress), resultan más divertidas de escribir que de leer…..así que yo me pregunto ¿quién demonios se cree que es este Joyce que tantas horas de vigilia exige para comprender sus caprichos, fantasías y genialidades, de las pocas miles que me quedan por vivir?....."

(Carta fechada en noviembre de 1928. De H.G.Wells a James Joyce.)

-¡Por fin! - pensé, mientras me acomodaba en el sillón del salón con un pequeño libro.

Unos capítulos por primera vez traducidos del Finnegans Wake en mis manos. Segundos antes, había oteado el exterior. El cielo se tornaba lentamente pelirrojo mientras una resistente luz de otoño joven iluminaba los tejados del pueblo. Al fondo, milenaria, se erguía la espadaña más alta del monasterio benedictino. - Me aguarda una tarde agradable; simpática- me susurré a mi mismo.

A las primeras páginas, advertí que allí había habido esfuerzo. Nada más abrir el volumen, se me anunciaba que era un trabajo co- traducido por 3 traductores 3. Un trío de filólogos para sólo el octavo apartado del primer episodio. Bien.

No oigo con las aguas de. Las cojijosas aguas de. Aleteantes murciélagos, garla de guarros guarenses. Fu! No te vas a casa? Que Thom Malone se casa? No oigo con el pandeo de paniques, todas las linfas de fina lifia. Fu, el parlosanto nos guarde!

Me detuve.- ¡Y yo devanándome la sesada para ser un escritor fluido!- espeté en voz alta.

De repente oí un estruendo colosal. Como una maldición llegada de Howth Castle, o peor todavía, directamente de Fluntern; la persiana de la terraza se había precipitado hasta el suelo, convirtiendo el living de casa en un zulo.

¡¡ Adiós tarde idílica!!!!! –grité amargo, tras reponerme del sobresalto. Efectivamente la correa se había sajado y ahora bailaba flácida. Ya, ni luz de crepúsculo, ni monasterio siglo IX. Sólo oBscuridad y mi lamparita de lectura.

Tras galopar hacia la agenda me volví a apresurar azorado hasta alcanzar el teléfono.

-A ver…..p…..pedro…..pilar….patricia, ¿patricia? …no;..ahora no….aquí! aquí está! … ¡persianero!..-

- ¡Es urgente, me asfixio!!! … si no llega pronto el segundo número que tengo en las manos es el de los bomberos!!! - sostuve fingiendo perversamente un melodrama.

Pronto ringueó la puerta. – buen trabajo- felicitándome, mientras la abría.

Un individuo de media altura, bata azul por medio, con bigotillo y ojos saltones apareció portando un maletín de herramientas.

Pese a que el asunto corría prisa aquel buen hombre, caminaba pasito a pasito embobándose en las reproducciones de Magritte que colgaban del pasillo, como si estuviera en una galería de arte.

Peor fue al llegar al salón. Allí se detuvo sin más, frente al “Castillo de los Pirineos”

-Así…acabaremos todos…..-musitó en una especie de contemplación filosófica profetizadora.

-Bien….la persiana averiada es ésta- dije caminando e intentando espolearle.

Sin embargo, al girarme, aquel sujeto había abandonado el primer cuadro y ahora observaba minuciosamente “El Imperio de las luces”.

-Tiene usted unas pinturas muy modernas-

-¿Modernas?....esa es de 1954 y esa otra, de 1959.

El hombre me miró pensativo, algo pasmado.

-Esa, esa…es la persiana - repetí ya impaciente yo.

El persianero parecía eficiente. Ante el mutismo de los dos, resolvió pronto la situación y la abadía y la tarde- ya sin sol- se mostraron otra vez.

-Usted es artista- le oí decir, sin saber muy bien si era una pregunta o una afirmación.

-¿artista?.... no, no ..soy químico-

- Usted se dedicará a otra cosa…..pero usted es artista –

- Va ser que no-

Tras recoger las herramientas, el hombre se me plantó delante en posición de decir un pregón y levantando el índice de la mano derecha, me arengó.

…. Yo por mi oficio…..visito muchas casas….y casas de muchos artistas..y los artistas tiene las casas decoradas como ésta…..créame… usted es un artista-

De súbito recordé la frase de Groucho Marx……” hoy no tengo tiempo para desayunar, tráigame la cuenta”. Sin embargo sólo dije - .... los cuadros no los pinté yo, ….pero no vamos a discutir sobre eso-

Mientras buscaba mi billetera, el me volvió a mirar, como diciéndose:

-No vas a engañarme….tú eres artista-

Ido ya, casi de noche. El monasterio poseía el color del champán. Habían encendido las luminarias. Y yo me volví a repantigarme en el sofá, con Anna Livia Plurabelle.

4 comentarios:

Fran dijo...

Caray con el persianero de marras. Casi acontece pelea a cuchillo por un sí es, no es. Algo de experto en perfiles psicológicos de la CIA sí tenía.
En cuanto a Joyce, si su objetivo fue quebrantar las cabezas de varias generaciones de filólogos sesudos, lo consiguió; una forma como cualquier otra de pasar a la posteridad y, además, hacer la puñeta. Amenas tus letras.

Abrazos, conde.

Conde de Galzerán dijo...

Como Joyce ya había pasado a la eternidad, imagino que se dedicó a jugar con la literatura e inventarse un lenguaje nuevo. Es lo que tiene haber llegado al Olimpo de los Dioses escritores. A un estado genial del pasotismo del que dirán. Una forma truculenta de vengarse de los viejos y superados sinsabores creativos.
Abrazos, Fran.

Lady Blue dijo...

Y digo yo querido Conde... porqué llevar la contraria al persianero...? ainssss todos tenemos una pizca de artistas dentro... bueno.. casi todos... pero vamos, que si para ese Señor, El Conde es un artista pues que asi sea, creo que todo depende del mátiz con que se miden a veces las cosas, no crees que en demasiadas ocasiones se exige mucho de un artista...? Un buen vino, un buen buqué, un buen color... en fin, igual soy un poco como el persianero... y si algo me gusta me importa un bledo que no tenga nombre, para mí es un buen vino si a mí me satisface su sabor. Bueno que me enrollo como las persianas...jajajaja Bsos

Lady Blue

Conde de Galzerán dijo...

Pues no le llevaremos la contraria… ¿pero qué tiene que ver el arte con un artista?. Un poeta profundo. Un artista de circo a horcajadas sobre un elefante Un artista de la interpretación de lo que han escrito otros. Un caco que revienta una puerta y sus colegas le gritan ¡eres un artista!. No me gusta esa palabra. De usarla tanto se ha quedado vacía. Me parece hasta fea. Estás con razón. Lo importante es que te guste. Y el nombre real esté sin bautizar.

Besos, Lady.