sábado, julio 03, 2010

Los Grigori



Arbitrariedad. Santo Abel. Execrable Caín.

Andar a contracorriente. A contrapelo. Contra la tenaz racionalidad. Viajar en contra dirección de los corregidores de la libertad. El manso nivelismo.

Después de todo, lo primero que hizo Dios Padre, fue sembrar con alevosía el árbol del bien y del mal para que todos entonáramos indefensos el Agnus Dei. Lo segundo, concebir la acechanza, la emboscada. Luego se encargó de lo demás. Y de ahí el apotegma. No hay evasión ni socorro posible. Hombres o naturaleza son los verdugos de los perturbados que se propulsan por el margen.

Como te extraño, lúcido Pier Paolo.






2 comentarios:

Bel M. dijo...

Fue uno de los grandes, grandísimos, y estoy segura de que aún tenemos que ver su reconocimiento de lo que fue realmente. Todavía no se ha apreciado del todo. Desde que casi una niña vi "Teorema" el deslumbramiento no se apagó.
Un petonàs, Conde.

Conde de Galzerán dijo...

Teorema también me impactó. No sólo soy un admirador de su forma de narrar y de su fondo cinematográfico. Creo que perdimos antes de hora, a un magnífico pensador. Me encantan sus escritos. Por si fuera poco, además, estoy enamorado de su ciudad natal.

Gracias por venir, Bel.