domingo, junio 27, 2010

El canto de los pájaros

Hay trabajos de cine, excelentes. Excelentes por sus buenos recursos y su buen marketing. El noventa por ciento de esas obras acaban por engrosar el rimero del más de lo mismo. Ni siquiera albergan la idea schopenhaueriana eadem sed aliter. Tras darnos la lata durante un periodo más o menos largo a los escépticos o escaldados, algunos lo degluten como un yogurt, bajo la espada de la fecha de caducidad. La caducidad de lo moderno. El asunto se agrava más cuando los bífidus activos del arte reparador son expulsados del corpus aprehendedor sin dejar el mínimo poso.

Hay otros trabajos, que ni siquiera van a un montón. No sé si tildarlos de excelentes, porque la miopía del canon establecido me coerce, al no calificarlos como tal y desecharlos sin saber a que pila arrojarlos. Da la casualidad, casualidad digo yo, que estos esfuerzos andan escasos de recursos y carecen de marketing.

Hace unos días visioné El Cant del Ocells del director catalán Albert Serra. Mi opinión aséptica es la de un film con bellos planos y una forma de narrar novedosa libre de prejuicios. Hay quien dice que es aburrida por las secuencias tan extremadamente largas. Seguramente debe tratarse de los mismos espectadores multitarea, que se agobiaron con Bergman, Tarkovski, Angelópoulos, Duras, por citar sólo unos poquísimos. Hay alguna escena que me pareció fuera de lo común. (Melchor, Gaspar y Baltasar hacinados hasta el inmovilismo total, reposando entre unas zarzas, que a mi parecer casi alcanza el nivel del célebre cuarto de una Noche en la Ópera de los Marx). Y ahí si que podría aplicarse el eadem sed aliter.

Lo peor de la película aparece al final del periplo de los tres reyes magos y la aparición de la sagrada familia. Es entonces cuando la dignidad de la narración – estimo que la logra- se abate para mostrarnos unas escenas sin demasiada inventiva. Y no digo que no sepa sino que no consigue resolverlo con la destreza anterior.

Cuestionarse (o dejarlo de hacer) de que temas hablaban los tres reyes magos en su camino, me parece extraordinario.

Quizás estos demoledores juzgadores entienden a fijo, que los Magos hablaban de la estrella Sirio, de números mágicos o de las lecturas crípticas de las tablillas de Nínive y no perdían su tiempo de viaje en cosas intrascendentes.Parece ser que en el Festival de Cannes la película fue bien acogida; se ha proyectado en multitud de salas en Francia.

Aquí, en casa, recibió un premio Gaudí. Se ha podido visionar en tres salas y a la par, leo etiquetas tales como “nuevo cine bodrio” y “Paisaje con imbéciles”. Son críticas feroces, rebuscadamente violentas para una inocente y nueva propuesta de construir cine. Y uno se pregunta ¿qué les duele? ¿Serán estos, los descendientes de los que crearon un manifiesto capitaneado por Unamuno contra la publicación del Ulises de Joyce en España?

A veces creo, que si Goya viviera, todavía tendría mucho en que inspirarse.


9 comentarios:

alfaro dijo...

Acabo de ver en youtube una entrevista al director, y me ha gustado, aunque no lo he entendido todo. También vi a los tres Reyes durmiendo en el bosque.
Me quedo con ganas de verla.
Gracias por este decubrimiento.

Conde de Galzerán dijo...

Esta escena de la que ambos hablamos, Alfaro, es muy divertida. Yo me reí mucho y te aseguro que en condiciones normales (ph7), no soy de risa fácil. Los actores no tienen guión exceptuando la simplísima mise-en-scène que han de levantarse y seguir el camino. Sin embargo, entiendo que es difícil para un no catalano parlante comprender el grado de humor incluso traduciéndolo al castellano. Los protagonistas se comportan con naturalidad, hay giros y vocablos muy suculentos acomodados sobre un acento gerundés que lo hace más delicioso y que se pierde con la traducción.

Me alegra que estés por aquí.

Antonio H. Martín dijo...

Pues a mí, amigo Conde, la escena que has puesto me ha gustado mucho, a pesar de su aparente simpleza. Incluso me ha recordado a Bergman, concretamente a su "Septimo Sello" (película que me impresionó en mi adolescencia).
Intentaré ver la otra escena, la de las zarzas.

Un abrazo.

June dijo...

Conde, desconocía la existencia de este director, por eso te agradezco vívamente que me lo hayas presentado, ...parece fresco y relamente vanguardista...me ha parecido poderoso, artísticamente hablando...
Cariños

Conde de Galzerán dijo...

La fotografía en blanco y negro y el atrezzo de las vestimentas pueden recordar al Séptimo Sello, Antonio. Pero aquí, hay más espacios abiertos; se huye del primer plano y casi es una cadena secuencial de planos generales y panorámicas. De los diálogos ni te cuento. Son diametralmente opuestos a las voces de Bergman. No hay interiorismos que desgajar. El esbozo de la historia es suficiente para que la película gravite.



Si, June. Me parece fresco en tanto que lo considero innovador.


Abrazos y Cariños a elegir.

Conde de Galzerán dijo...

Por cierto, Rosa, ¿qué tal estaban las cerezas?

June dijo...

Las cerzas estaban...HUM!, que tu "Umm". Hum = iluminación potencial..Un besito

Bel M. dijo...

También yo me he metido en youtube para intentar ver más. La verdad es que tiene muy buena pinta esa mezcla entre lo poético y lo humorístico. Es una nueva forma, pues ni Bergman, ni Tarkovsky, etc. con los que se le compara, mezclan sus hermosas películas con el humor. A mí me ha gustado mucho. Claro que para poder juzgar del todo, debería ver la peli completa. La buscaré, tal vez en videoinstan...
La Lispector, al contrario de lo que mucha gente cree, tiene con frecuencia ese punto, por ejemplo en "La manzana en la oscuridad", difícil de entender para muchos, ese cambio de registro de lo lírico a lo cómico, para mí es maravilloso, de hecho yo me veo a mí misma, en los momentos más sublimes, la nariz de payaso oculta.
Un petonàs, Conde.
p.s. ¿qué te parece mi venganza? :)

Conde de Galzerán dijo...

Ummmm…con lo que a mi me gustan, June


Ares, directamente. Ser por un día bucanero no se nota. Mira arriba y luego abajo y te darás cuenta que los del medio somos unos santos, Bel.

P.S. Pérfida….jeje! Sino me equivoco.