miércoles, abril 07, 2010

Rótulo, no


Ni un mensajito. Ni una llamada perdida. Ni un triste Chat. -Voy a descuartizarte vivo- amenazaste. -¿Cómo puedes vivir sin pensar en mi, tanto tiempo?- me dijiste.

Aunque mudo, sabes que sí. Que no ceso de presentirte. De sospecharte.
- No llegará la sangre al río- me atreví a vaticinar. Y yo llevaba razón. Al verte, la sangre no alcanzó la ribera y las furias fenecieron en tu divina sonrisa, bajo tus presuntos ojos agrios. Las manos te delataron al asir mi cabello.

¿Sabes? he vuelto a llorar. El Lucifer particular abucheó- ¡Nenaza!-. No. -Síndrome de Stendhal- me defendí sin demasiada convicción.
En estos últimos años lloro mucho. No sé por qué-sí sé por qué. Y también sabía que iba ocurrir. Después de verte pasar detrás del pendón de los pescadores descalza, no me pareciste una penitente más sino la más radiante de las vestales. Detrás de ti la cosa empeoró. Los tambores, apenas a medio metro de mí. Y ahí, ya no pude aguantar.

Feliz otra vez a tu lado, ¿sabes? Todos estos días. ¿Quién es?- preguntaste en la chica patria chica de Bertolozzi.
Sí. Alguien que ya no está.

En la espadaña de tres campanas de San Miguel, alguien desmañadamente tocó a Vísperas. -¿Cuándo volveré a verte?- Dijimos ambos en polifonía.

3 comentarios:

Lena dijo...

Qué texto, Daniel!

Me empañó por dentro.

Me gusta lo del llanto, me gusta el matiz sub acuatico....

Un abrazo

Bel M. dijo...

Sí, también a mí. Es de esos que alcanzan un punto del inconsciente, y son de los mejores y de los más difíciles.
Petons, Conde.

Conde de Galzerán dijo...

Pues a mí lo que me deleita es esta expresión tuya de “empañarse por dentro”, amiga Lena. Nada más atinado para definir lo que intentaba transmitir.

Un abrazo y además un beso.



Sí, Bel. Si escribir bien es una quimera para mí, confrontar sutiles sentimientos con las letras, “no hace falta decir nada más”.

Besos también para ti.