domingo, abril 25, 2010

48 Valle de la Doncella



Pese a las dudas iniciales, fidelísimo cicerone de víspera. Orillan balbucientes jam’s de jazz New Orleans, violines húngaros y rumbas trasnochadas. ¿Hooper?. En la playa; como un renovado recuerdo. Entre un daiquiri y un mojito, presuntas imágenes de cine.

Una sala azulada con féretro de mamá y unos pasos hacia los ventanales ávidos de cortinas. Y un ojo que nos lleva más allá de los cristales y nos eleva en busca de un nuevo sol, color hueso, pálido. Luego, cegador. Y se resuelve con otra ventana de noche encadenada a la otra. Vidrios moteados por la lluvia. Matices de azabache para que la nueva sala se colme de ocre, donde yace sobre un catre, el mismo protagonista.

De ahí sólo hay que tomar los primeros cuarenta y dos segundos. Sólo, estas desamparadas notas de piano. El resto es para el final. Para la ventanilla trasera de ese coche de policía que avanza por la ronda del litoral, bordeando rascacielos frente al mar. El resto, es para ese rostro masculino, desgarrado y feroz que deviene la de un adolescente enamorado; esos parpados asolados por la lagrima; vueltos a los presentes días pasados, vueltos hacia el adiós del sueño que escapa.

Deseo con un fervor casi religioso, que nada de todo esto, persista en ser, bellas nubes deslizándose por el cielo.

Inexorablemente ésta bitácora, repite hoy, melodía.



3 comentarios:

Lena dijo...

No consuelan las nubes.

Qué angustia lo del féretro...

Uno de mis sueños recurrentes es que mi padre resucita para volver a morir...el sueño va en plan sísifo, resurección, le digo: papá, estás muerto, muere y se repite en circulo hasta que despierto, ahogada.

Nunca he soñado con su féretro.

Ahora, al leerte, pienso en eso, en la caja de madera, en aquel momento...

Y descubro que no recuerdo.

Beso, Daniel Damián...

Bel M. dijo...

Qué hermosa entrada. Hoy, he entendido palabra por palabra y todo en su conjunto, ¿por qué será?
Y la música, una maravilla para ese rostro de hombre y para el de una mujer con nombre de gimnasta.

Una abraçada grandiosa, Conde.

Ver: http://www.youtube.com/watch?v=CdxIgVaIZJ8

Conde de Galzerán dijo...

En realidad, Lena, lo del féretro de mamá, no es algo propio. Lo escribí como algo genérico. A ciertas alturas de la vida, muchos somos los que acarreamos con una imagen semejante de algún ser muy querido. Te explico. Con más seguridad, ese velatorio se acerca más al Extranjero de Camus que a uno que podamos haber presenciado ninguno de nosotros.

Pero es verdad lo que dices particularmente. A mi me ocurre algo parecido. En este caso yo he debido de pasar por las dos desapariciones de mis progenitores en un cortísimo lapso de tiempo. Y ambos, ausentes, me vistan en sueños, como si nada hubiera ocurrido. Seguramente uno no acaba de morirse del todo mientras hay alguien que te recuerde.

Besos muchos.


Muy perspicaz eres, Bel. Desenmascaraste el jeroglífico. Ahora comprenderás porque soy incapaz de tararear la canción. Lo de Selvas, OK. Tienes razón. No había reparado en él.
Una altra grandiosa abraçada per tu.