jueves, septiembre 03, 2009

Ganàpia


El conocido dicho italiano, traductor, traidor, me parece a veces injusto. Uno puede ser un gran y experto dragomán, esforzado y conocedor de varios idiomas a la perfección, pero existen, en ocasiones, obstáculos insalvables. Hay palabras de uso corriente intraducibles, nos pongamos como nos pongamos. Y si no ¿quién se atreve a traducir al castellano la palabra catalana, Ganàpia? Ésta no es una palabra extraña o de poco uso en este idioma. Al contrario, es una voz de lo más corriente.
Compruebo que los filólogos han hecho denodados empeños. En un diccionario de conversión, prestigioso y acreditado, corresponde a niño zangolotino; adjetivo del verbo zangolotear que viene a significar mover continua y violentamente una cosa o moverse sin concierto ni propósito. Y eso no acerca ni remotamente la idea de Ganàpia.
En otro intento hallo, niño bitongo. Indago y descubro que es el exacto equivalente de niño zangolotino sin más, y por tanto ni uno ni otro dicen de un modo preciso qué es Ganàpia. Recelo de una traducción que para descifrar una palabra se necesitan dos. Juzgo que esto es un cerco y por tanto, una considerable imprecisión. En este caso no solamente no se da en la diana sino que se queda lejos, muy en la periferia de su sentido real. Porque un niño nunca puede ser un Ganàpia. Al contrario.
Más tarde se me manifiesta otra palabreja. Zangón. Esta me gusta más. Una palabra frente a otra sola palabra. Zangón viene como muchacho alto y desvalido. Se aproxima, pero no me convence nada. Un muchacho no tiene el uso exclusivo de poder ser un Ganàpia y un Ganàpia no tiene nada de desvalido. Otra vez, todo lo contrario.

Hay algo definitivo que me hace considerar a dicha palabra como “sin intérprete”. Tomando los anteriores supuestos completamente erróneos, nadie que utilice la lengua castellana dice de una forma común, “no seas-o no hagas- el zangolotino, bitongo o zangón”. Si lo empleamos nadie sabrá a qué nos referimos. Sin embargo, cualquier catalano-hablante usa a menudo y conoce que significa la palabra Ganàpia.

Si traduzco la descripción de Ganàpia al castellano desde el diccionario general de la lengua catalana, reza así: Hombre o muchacho mayor que hace cosas de niño pequeño. Es decir, una definición que no encontramos en ningún diccionario de la lengua española y opuesta a las aclaraciones de traducción aceptadas.
Aún más, el propio diccionario catalán omite una serie de connotaciones implícitas, dado que en esa actitud van parejos los matices de ridículo, desmañado y necio, a la vez.

Hay palabras intraducibles. Y si lo que digo no es irrefutable, ¿hay alguien que se aventure a traducir, dellonses o deixonses?

7 comentarios:

Antonio Castellón dijo...

Gracias, Daniel, por la aclaración. Efectivamente hay vocablos intraducibles, porque ciertos giros coloquiales son muy propios y exclusivos de una determinada lengua.

Un saludo de uno que a veces se comporta como un ganàpia.

jose rasero b. dijo...

¡Hola! Muy instructiva entrada
Un saludo andalú!!

Bel dijo...

¿Grandullón?
No te lo estoy llamando a ti, es sólo una posible idea. Es un tema fascinante del que quizá los más conscientes casi desde que tenemos uso de razón somos los bilingües. De hecho, casi todo es intraducible, dentro ya del propio idioma ¿Cómo traduzco yo lo que tú me dices?
Petonsbesazos.

Daniel Damián ( Conde de Galzerán) dijo...

Gracias a ti, Antonio. Quedarse de niño es algo realmente valioso. Pero no eres un ganàpia. La palabra en si, tiene algo de peyorativo.
Un abrazo. ( espero que ya te hayas recuperado de tu avispazo).


Gracias Jose por tus palabras. Bienvenido.



Yo no lo traduciría como grandullón. Si lo piensas a fondo, se queda corto. Ignoro como traduces lo que yo te digo Bel. Si puedo interpretar lo que tú me dices: amistad.

Besazospetons.

Paula dijo...

Leí en alguna parte que traducir significa crear una metáfora tras otra. No tengo muy claro si estoy de acuerdo con esta definición, pero siempre he opinado que el oficio de traductor es extremadamente difícil. No sólo hay que conocer perfectamente ambas lenguas, sino respetar el sentido, tono y matiz que quiso darle el autor en su origen, sin alterar la esencia de su obra; y todo ello bajo una lengua distinta, la cual, como bien has dejado patente en el ejemplo de ganàpia, carecerá a veces de palabras, no ya iguales, sino similares a la original.
Resumiendo: una tarea casi imposible.

Un beso.

june dijo...

Así de repente se me ocurre la locución verbal "ser una criatura" que se usa coloquialquialmente y que, aplicado a un adolescente o persona mayor, puede conllevar implícitamente el significado de necio. No es aplicable a un niño, a no ser que a éste se le quiera hacer ver que no debe actuar de tal manera porque ya no es un niño...creo que pasa lo mismo con ganàpia. ¡Ahondaremos en ello, Conde...!. Besitos

Daniel Damián ( Conde de Galzerán) dijo...

Cierto Paula. Aunque he leído traducciones geniales (pocas)que dignifican todavía más el texto original.
Besos.


Pues ahondemos, June. Besitos también.