lunes, julio 27, 2009

De Joaquín Sabina



Si digo que me gusta Joaquín Sabina, miento.
Físicamente el parecido con un tío mío, es asombrante. Como mi tío digamos, que no es agua de mi manantial y no es un prototipo de virtudes precisamente, esto con seguridad, condicionó que mi primera impresión del cantante, fuera negativa. Dejando a un lado esta irrelevante premisa, a mi juicio Sabina seria la suma – quizás el injerto- de J.M. Serrat con Miguel Ríos, pero el resultado obtenido me parece de un nivel muy inferior y estimo, que su fama surgió en un momento que ya no tocaba. Me pareció un cantante trasnochado desde su mismo inicio. Opino que sus letras y poemas siempre son muy forzadas, buscando el ripio y la rima; construyendo el verso y las estrofas con calzador o directamente a martillazos. Sus mensajes se me manifiestan un poco transgénicos, disfrazados de dandy de callejón.
Por lo cual, si digo que Sabina, no me agrada, es cierto.

Sin embargo, rechazando al artista y escogiendo a la persona, emerge un ser con el que estoy muy de acuerdo en lo que dice y en el modo que ve el mundo. Concuerdo con casi todas las opiniones que le he oído, en múltiples entrevistas.
Si digo que estas dos canciones de Sabina, son las dos únicas que me encantan y que son preciosas, es mucha verdad.
Son tan buenas, que casi no parecen de él.

14 comentarios:

Lena dijo...

En esto coincidimos, Daniel.

Y me alegra.

Parece que uno se convierte en un ser despreciable si no amas a Sabina.

Lo siento, pero no.

No me gusta.

Probablemente sea buena persona,

pero la imagen que de ella me

llega tampoco me agrada.

En mi caso, como el tuyo,

se mezcla con recuerdos e

historias personales muy dolorosas.


Un beso!

Bel dijo...

Ya somos tres, entonces. Pero no es cierto, somos más, muchísimos más. Por lo menos en mi círculo, no ocurre lo que Lena cuenta, incluso más bien es al contrario.

Abrazos a los dos.

(Conde, finalmente sí que voy a cerrar el blog sobre la tesis; me distrae demasiado).

Petons

Daniel Damián ( Conde de Galzerán) dijo...

Bueno tú todavía tienes suerte, Lena…… yo es que soy presuntamente dos veces despreciable, a lo de Sabina hay que añadirle, lo de Mozart….empiezo a sentirme un hereje; cualquier día seré severamente anatemizado.
Un besote.


Nous sommes mille vingt et trois…… me has hecho recordar a Moustaki, Bel ¿te acuerdas ?

( entiendo tu decisión sobre tu blog de Clarice; a mí lo que me afecta es no poderte leer en ningún lado; esperemos que acabes pronto y podamos volver a recoger ramilletes de tus amapolas)

Petons

Paula dijo...

Jojo, tengo siempre tan en cuenta tus opiniones que después de leer el artículo, y gustándome Sabina, me he puesto a escuchar canciones del cantaautor convencida de que algo de razón debías llevar.
En efecto, tengo que darte la razón, por lo menos en lo de algunas rimas y en la imagen de Dandy mediocre que se percibe en la mayoría de las canciones.
Añado, además, que sus letras no tienen profundidad, ni delicadeza, pero también he de decir que sabe llenar la cotidianidad con humor, que si bien puede resultar frívolo, a veces se agradece y hasta sienta bien. En definitiva, que me sigue gustando.

No te preocupes por lo de la herejía. Yo llevo toda la vida con ese estigma, haciendo lo contrario a lo que se supone que debo hacer. Críticas y reproches he recibido desde mi más tierna infancia, sólo por seguir el camino que yo creía correcto. Paradójicamente, al pasar los años han terminado dándome la razón y reconociendo que mis decisiones no eran tan irracionales ni desacertadas.


Un beso.

Bel dijo...

¡Anatema, anatema! ¡Comparar a Sabina con Mozart!
(Conde, querido, si te apetece, cierro el blog esta noche y hay varias entradas nuevas. Por mi parte, me encantaría que quedara registrada tu visita antes de hacerlo).
Un petó gran.

Daniel Damián ( Conde de Galzerán) dijo...

Me alegra que te siga gustando Sabina, Paula. Y sobre todo que te sirva. Lo de ser heresiarca (esta palabra me gusta más que hereje, por ser más contundente), es algo subjetivo, como lo son todos nuestros gustos y nuestras inclinaciones. Lo óptimo, es estar bien con uno mismo. Un beso


Pues me apetece. ¡Presto voy Señora!
Un gran petó, també, Bel.

Bel dijo...

Gracias por tu barrido, Conde. Estoy muy contenta de tenerte allí entre las últimas y preciadas visitas.
Un petonás.

Bel dijo...

Se me ha olvidado copiarle aquí una de mis respuestas al cerrado blog que quiero mucho que lea, no toda, pero sí la parte final:

Mi Conde estimado: gracias, gracias por estas carcajadas nocturnas. Ahora los vaqueros llevan una sustancia química que se llama "elastán". Con ella las chicas se los calzan tranquilamente. Sí, a mí también mi pilló la época en que había que tumbarse en la cama, aguantando la respiración, para calzárselos. Pero bueno, valió la pena, dice la canción.
Rellene, conde, rellene esas libretas, sobre todo con lo que hace usted magníficamente, esta escritura entre la crónica y la ficción.

Anónimo dijo...

Te diré que Sabina me parece un tipo mucho más inteligente que artista. De hecho, diría que su "arte" se basa en su inteligencia y no al revés, como suele ser conveniente...

Normalmente, una persona con ese toque mágico que llamanos arte (sensibilidad, percepción peculiar, don transfigurador) Usa de unas herramientas mentales para dar forma al ángel -blanco o negro-con el que carga.

Pero él, de tanto darle vueltas a la herramienta del lenguaje -la que domina- consigue que todas sus letras sean iguales, las melodías semejantes... y su voz, en fin...

Fran

Un abrazo

Daniel Damián ( Conde de Galzerán) dijo...

Bel, atiborradas de escritos quedarán cuando consiga quitarme de encima la haraganería que me colma, admirada amiga.



Completamente de acuerdo, Fran. Por los textos, cada canción parece que hable de lo mismo en todas. O casi todas. Hay casos más graves. Hay “artistas” que no sólo no cambian la letra sino que repiten la misma melodía en cada tema. Pongamos que hablo de Amaral, Manolo García, Jarabe de Palo, Estopa, etc etc etc etc etc. Y la gente traga que es un gusto.

Un abrazo.

Antonio Castellón dijo...

¡Vaya con el amigo conde Daniel! No sólo no le gusta Mozart, ¡tampoco le gusta Sabina! ¡Jajaja!
Bueno, en esto último estoy de acuerdo: nunca me compraría un disco de Sabina. Digamos que su música no me llega, aunque el poeta José Hierro le alabara sus letras poco antes de morir.
Pero reconozco asimismo que es un "tío" que me cae algo simpático. Me parece "buena gente".
¿Mezcla de Serrat y Ríos? Yo siempre le ví como una especie de Bob Dylan español, salvando las grandes distancias, jeje.

Un saludo, amigo.

Daniel Damián ( Conde de Galzerán) dijo...

Saludos, Antonio. Justo esto subrayaba; que Sabina me parece un tipo “legal”. Parece que yo ya he entrado en una fase de renuncias musicales. Dylan tampoco es de mi agrado, si exceptúo una escasa media docena de canciones. Aparte al Sr., Zimmerman le detesto a banda, por su incongruencia y engaño global. Es muy feo hacerse de oro con una canción pacifista y de hurtadillas surtir de dólares al ejército israelí para que arrase a sus enemigos.
Por Hierro siento una veneración especial. Es muy posible que en sus últimos días, el poeta ya no estuviera muy entero.

Un abrazo amigo.

Susana dijo...

Acabo de colarme por aquí, estaba disfrutando de tu muy amena prosa y, de pronto, algo me ha sacado de mi primera intención de mudismo. Al ver el título del youtube me dije "otra reivindicación de Sabina, hay que ver...". Pero no. Alguien que llama a las cosas por su nombre. Sabina no está mal, pero en el medio que le 'toca': un bareto de mala muerte, con música en vivo a las tantas, mientras las parejas sin habitación se magrean y los últimos borrachos de la noche fingen permanecer despiertos. Todo lo demás es una apuesta con éxito de las multinacionales; una amable tomadura de pelo. Aun así, no me cae mal. Le tocó el gordo, pero no me cae mal. Excepto cuando le oigo hablar de su afición a la tauromaquia, aaarrrgggg.

Interesante blog. Sigo investigando...

Un abrazo.

Daniel Damián ( Conde de Galzerán) dijo...

Hola Susana, me alegro que te hayas colado por aquí -(aunque esta puerta siempre la dejo abierta y el portero que tenía, hace ya un lustro que se ha jubilado)- y a la vez, por salir del mutismo. Es agradable comprobar como hay más gente que escucha con oído propio y no sé deja llevar por la corriente del marqueting.

Opinar sobre la tauromaquia, sinceramente, se me hace muy complicado. Es un tema que me repele y me atrae con intensidades parecidas.

Gracias por tu comentario. Bienvenida.