martes, junio 09, 2009

India Song



En el exterior era miércoles por la tarde.* Dentro, debió ser cualquier día, para amar un rostro devastado.
Bajo la oscuridad, dos docenas y media de espectadores sedentes; frontispicios mudos frente a un primer plano fijo de un pezón de mujer, proyectado sobre la pantalla de la sala. Transcurrieron así, seiscientos instantes escoltados por una voz femenina y balsámica que recitaba en la lengua de Racine. Los tres esnobs que me acompañaban se ubicaban allí a causa de mi delito. A saber quién les dijo que Hiroshima, mon amour era muy buena y las copas de pastis de Nevers, excelentes. Por eso, accedieron. Se removieron en sus butacas. Suspiraron. Alguien me miró de reojo; me abandonaron entre chasquidos de dientes.

Solo, otra vez más. No renuncié a que mi alma danzara con una chica que nunca encontré; en un tenebroso salón con hilillos verticales de humo de cigarrillo. Lánguidos requiebros de cobras, de una India que jamás conoceré. El río del tiempo siguió descendiendo y llegó una hora asombrosa donde el agua de un cubo se vertía sobre el piso de madera. El olor a jabón de Marsella. Un fogoso amante de sótano cerca del Mekong. Y la contemplación firme contra el Océano Pacífico. Y una dulcísima desolación.

* un guiño en homenaje a mi amiga Alfaro.

4 comentarios:

alfaro dijo...

Qué sorpresa, estaba al borde de un histerismo de esos internos que no ve nadie, y a estas horas menos, porque además estoy por segunda noche sin música para concentrarme, cuando yo sin música me concentro en que no me concentro...
y vengo aquí a oír tu música que casi siempre es mi música porque me gusta pero hoy,no, hoy no hice clic, y leí, hasta que llego a Hirosima, mon amour, una de mis películas favoritas,
y estaba dándole vueltas a las palabras, y más vueltas y ahora se me mezclan con la lentitud de las imágenes que recuerdo de Hirosima, y la cabeza rapada de ella y la crueladad de ellos que no entienden y no pueden perdonar la traición que no es traición...
y qué buena actriz J. M.

y como me he castigado a no escribir, escribo el único comentario de dos días,
¿Y me permites poner esta entrada en la ciudad?
Después del día 12, si sobrevivo,
si no sobrevivo creo que los que dicen ser mis amigos me recogerán y colgarán en la ciudad tu entrada,

bueno, con todo lo que he largado ya me he quedado a gusto.

Muchísimas gracias, por este guiño, que me ha encantado.

Un besazo, o dos.

Daniel Damián ( Conde de Galzerán) dijo...

Sí, leí tu último post en la ciudad; te deseo que todo salga como tú deseas. No hay ningún inconveniente, por supuesto, que pongas mi entrada en tu blog. Ah! tranquila, seguro que sobrevivirás.
Besos.

June dijo...

Precioso texto...

Daniel Damián ( Conde de Galzerán) dijo...

Gracias, Rosa.