martes, junio 23, 2009

Extraño

Me llamas para humillarme
luego, me tratas como el rey de la casa.
Revisas mi cuerpo, hundes los dedos entre mi pelo,
como una común amante enamorada.

Me llamas para ser mi perversa Diosa
pero entonces, huyes de la nada
y tu mejilla busca mi regazo
como una niña desamparada.

Tanto te deleitabas cuando era una sombra extraña.
En el ayer, por la ventana me espiabas
rondando tu puerta oscuramente
mientras tu miedo, te excitaba


Si pudieras odiarme,
yo sabría, ¡ cuánto me amas!.


6 comentarios:

R.Bruch dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
June dijo...

Poema extraño incluso formalmente, Conde. Un abrazo, amigo.

Elvira Rebollo dijo...

Qué real, porque sólo una mujer puede amar perversamente tanto.
Me ha encantado.

Daniel Damián ( Conde de Galzerán) dijo...

sí, June; es un intento de construir un poema raro sobre un amor exótico.


Gracias Elvira, tienes razón aunque pienso que a veces, también se encuentra alguno que otro(hombre) con tintes de enamoramiento pérfido.

alfaro dijo...

Me gusta el estilo tan directo,
y es curioso que en un poema también juegas muy bien con los tiempos.

El poema es bueno.

Daniel Damián ( Conde de Galzerán) dijo...

Gracias, Alfaro