sábado, junio 27, 2009

.... como decíamos ayer


A lo que íbamos. En la noche de ayer el tibio, muy tibio, espectro de Mariano José de Larra y la sopa de su Castellano Viejo azotó leve mi in-cordura habitual. La carpeta azulina que colisionó cerca del sacro- muy sacro, por cierto- escondía un amarillento artículo de Octavio Paz datado en Octubre de 1964 y parece ser, publicado en los “celianos” Papeles de Son Armadans. Me leí las siete cuartillas que lo componen y me llamó la atención este pequeño párrafo que extracto y que reputo, de una veracidad y clarividencia excepcional.

……es el mito del poeta moderno. Un ser distinto, aunque sea su descendiente, del poeta maldito. Se han cerrado las puertas del infierno y el poeta ni siquiera le queda el recurso del Edén o de Etiopía; errante en los cinco continentes, vive siempre en el mismo cuarto, habla con las mismas gentes y su exilio es el de todos.

2 comentarios:

MGJuárez dijo...

Es posible aún persista esa imagen romántica del poeta, pero con los medios de hoy dia, son otras mismas gentes, otros cuartos y el exilio es -en muchas ocasiones- una misma vorágine en ciudad sumergida y asfixiante.

A mi entender, es saludable oxígenarse de tanto en tanto.

Petonets!
Montse.

Daniel Damián ( Conde de Galzerán) dijo...

La imagen del poeta réprobo existe en el inconsciente colectivo, Montse. Pero ahora, a mi entender los poetas malditos son de plástico fino y muy fashion. Es decir, ná de ná.
Aunque en el fondo, no tienen ninguna culpa, como apuntaba el señor Paz. Petonets