domingo, junio 21, 2009

Berceuse



Como conoces, de vez en cuando vago hacia tu ciudad innominada. Anabaptista. Me apetecen tus palabras malabares. La luminiscencia que dejas evadir por las rendijas de tu puerta. Tu voz acróbata y el verbo sibilítico. La figuración eidética como una berceuse al arrullo de los acantilados lúgubres y robustos del cercano Norte, cortados a pico. Quiero imaginar bardos celtas. Vocablos astures. Poetas cántabros. Me complace ese recreo. Esta adivinanza.

3 comentarios:

alfaro dijo...

Me gustartía ser una Sibila y pronunciar palabras sibilíticas, al estilo griego, y lanzarlos desde el monte Athos haciendo acrobacias,y ver cómo llegan los bardos y los astures, e incluso los cántabros, sin ser bárbaros a un mundo no bárbaro,
tendré que esperar un tiempo futuro, pues estos pueblos en que vivimos, herederos de aquellos, siguen siendo bárbaros.
Un abrazo.

Daniel Damián ( Conde de Galzerán) dijo...

No había pensado en ello, Alfaro. Pero mi intención no era enfocarlo por ese lado. Era una visión más amable. Simplemente quería decir que me gustan tus cabriolas literarias. La forma que tú escribes. Solamente era eso. Un abrazo.

alfaro dijo...

También me gustaría ser la niña a la que duerme una dulce música, porque solo los niños o los inocentes podrían dormir así.
Pero esta noche vengo de las praderas, o del desierto, y he dejado allí mis tímpanos con tantanes convertidos a estas alturas del tiempo en estridentes baterías.

Muchas gracias, no merezco tanta amabilidad.

Un beso.