sábado, junio 27, 2009

Alucinación

En una esquina helada de la amplia Tverskaya. Walter Benjamín, Asia Lacis y un trineo alquilado. Mandarinas, golosinas, cajitas de porcelana y lágrimas contenidas. Un beso robado y un adiós. Entre los susurros se oyó -quizás desde el background de una ventana cercana- la voz desgarrada de Michael Jackson y las resonancias i’m living lonely, were talk in danger, baby. No pudo ser porque era el primero de febrero de 1927….. y 1995 quedaba lejos. Frígida escena, sin duda.
Mi particular Giorgio De Chirico está haciendo de las suyas.

5 comentarios:

MGJuárez dijo...

Jajajajajaj... el golpecito está dando sus resultados... sigo leyendo, tomo café y vuelvo.

Qué cosas más increibles y post-traumáticas!

Abrazos divertidos,
Montse.

Daniel Damián ( Conde de Galzerán) dijo...

Ya se sabe, Montse, que en las convalecencias suelen aparecer las musas. A veces, claro.

MGJuárez dijo...

No sé yo... Cuando algo me duele -digo hasta la médula-, pues me bloqueo, nada puedo escribir.

Sin embargo, cuando me envuelvo de positivismo -justamente hay personas que me transmiten el que yo no tengo de natural-, surge la escritura.

Escritura como las pinceladas personales que ofreces a los aspectos más cotidianos. Al final, el arte no está en tener muchos conocimientos, sino en saber transmitir con deleite una voz propia.

Abrazos,
Montse.

Daniel Damián ( Conde de Galzerán) dijo...

Tienes razón Montse, saber transmitir es lo que cuenta. Aunque llevar una mochila a cuestas siempre ayuda. En su defecto, un macuto o una “mariconera”. Con las manos vacías cuesta un poco propalar algo. Abrazos.

MGJuárez dijo...

Jajajajaja...macuto, mariconera... Evidentemente pocos son los que con las manos vacías saben llenarlas de sabiduría y conocimiento,pero sí tienen otro innato y natural.

A los que obtienen solo el conocimiento académico les pido más, porque al final, los datos, las citas... no son más que lo superfluo de algunas mochilas, que ni saben transmitir todo ese conocimiento a los otros.

Aps! Eso si, ¡Viva la República del Saber!

Petonets!
Montse.