miércoles, mayo 13, 2009

Your own sweet way



Siempre he creído que aquello era demasiado maravilloso para que ocurriera. Ahora que me mudé de casa, pienso que nunca estuviste aquí. Ahora que te has ido, veo que la casa está llena de ti y se me hace duro.
He huido hacia la playa, buscándote. Buscando aquella aurora azul que vivimos juntos ajenos al mundo, que se descuartizaba.
Con el coche atorado en la arena. Hablamos mucho y nuestros labios estaban a un dedo, unos de otros. Casi se rozaban. Era un beso eterno. Un beso infinito que nunca permitimos que terminara. Aquel amanecer, consumidas las copas, hablamos del mañana. De nuestro mañana. Pero sabia que nada podía hacer. Que nada podía decir de más. Sabía que seguirías tu camino. Tu dulce viajar, sin mi.
Hoy, de nuevo en la casa. Veo otro amanecer. Los rayos del sol de dispersan entre las nubes y caen sobre el mar. Ahora sé que la belleza en realidad no existe y se me hace duro. Seguiré observando la estampa preciosa y proseguiré mi propio triste camino, sin ti. Y se me hace duro.

4 comentarios:

Lena dijo...

Qué duro.

Siempre buscamos en el mar.

Un abrazo, Daniel.

June dijo...

Conde,esta música...tengo debilidades y ésta es una de ellas...Es curioso, en cuanto al texto, hay tantos condes en ti...Me gusta, aunque no opine lo mismo que el yo narrador sobre la belleza. Un abrazo.

June dijo...

¡Ah! se me olvidó darte las gracias por el cambio de color de la grafía. Un besito por ello.

Daniel Damián ( Conde de Galzerán) dijo...

-Sí, Lena, el mar resulta a veces un inmejorable bálsamo para los corazones solitarios. Abrazos.



-June, me alegro que el color de fondo, por fin sea amble a los ojos visitantes. También de acuerdo con la música; es un tema entre mis preferidos.
El “yo” narrador está- en esta ocasión- desilusionado. El encanto que previó se ha escapado. Por eso cree que la belleza es un engaño. Por supuesto es un sentimiento parcial, del momento vivido.

Recibe un besito, del multi-conde.