lunes, mayo 11, 2009

El Albatros


Sólo por divertirse, la gente marinera
suele cazar albatros, grandes aves marinas
que siguen, indolentes compañeros de ruta,
el buque que resbala por amargas vorágines.

Apenas depositan las aves en cubierta,
estos reyes del aire, torpes y avergonzados,
míseramente abaten sus grandes alas blancas
como remos que arrastran a uno y otro lado.

¡Qué torpe es y qué débil ese alado viajero!
Él, antes tan hermoso, ¡qué feo es y qué cómico!
Lo excita uno acercando la cachimba a su pico.
Otro imita, cojeando, el vuelo del inválido.

Parécese el Poeta al señor de las nubes
que anhela la tormenta y del arquero ríese.
Expatriado en el suelo, en medio de los gritos,
sus alas de gigante le impiden dar un paso.


Spleen e ideal
Charles Baudelaire
Traducción de Fernando Gutiérrez.

3 comentarios:

June dijo...

Sin palabras, Conde

Bel dijo...

No recordaba este poema de Baudelaire. Sí, silencio ante el genio.
Un petó, Conde.

Daniel Damián ( Conde de Galzerán) dijo...

La mejor palabra: el silencio. Estoy de acuerdo con Beckett y con vosotras. Besos, a repartir.