martes, enero 27, 2009

Presente

-Toma. Ponte esto- dijo ella, con una inusual sonrisa. Tras decirme que era de oro y que le había costado una pasta, me besó en los labios como si fuera un premio. En el anverso de la medalla leí su nombre, una fecha y una sentencia latina, grabados con letra gótica. Según ella, el joyero grabador dominaba el idioma de Virgilio, pues la miró de reojo, - insinuó ella.-

No tardaron los amigos, los compañeros del trabajo y los clientes de mi empresa, en descubrirla sobre mi pecho. - A ver-. Yo sentí cada vez una especie de escalofrío. – Qué significa?- Algunas veces noté una sensación de ligero vértigo. ¿Qué es?- Otras sentí paz. -Parece lo del ying y el yang-

Lo que tú digas…respondí - o quizás es.. es una cruz celta…. iconografía druïda, ¿sabes?….. algo antiguo….no sé…. lo vi y me gustó- dije…- es chulo- dijeron otros.

Ando algo turbado. Orgulloso.

8 comentarios:

Antonio Castellón dijo...

Me parece un bonito regalo, la medalla y el texto.
Perdona otra vez mi torpeza, Daniel, soy un ígnaro creciente:
¿qué tiene que ver el idioma de Virgilio con que la mirara de reojo?

Cuando estimes que me paso con mis preguntitas, me lo dices y corro un tupido velo. No quiero ser pesado, y reconozco que casi desde el principio, después de leer algo tuyo me sale una pregunta. Uno tiene afán, todavía, de aprender, pero el poeta no tiene por qué hacer de maestro.

Un abrazo.

Liška dijo...

Me quedo con la última palabra Conde.

Mi beso, mi sonrisa cómplice, que yo no preguntaré :)

Daniel Damián ( Conde de Galzerán) dijo...

Antonio, aunque Virgilio usaba el latín para sus bucolismos y sus epopeyas, ella lo utilizó para inscribir algo políticamente incorrecto en la medalla.

Para nada te pasas preguntándome. Creo que lo bueno de Internet es dialogar y además bien sabes que agradezco tu presencia por aquí. Un abrazo.

Daniel Damián ( Conde de Galzerán) dijo...

Besos cómplices, Liska

Bel dijo...

Me ha encantado. No sé si debo entender la historia como una narración de un realismo estricto o como una metáfora de esos regalos que se reciben tan maravillosos y deseados como impúdicos y que causan un inmenso rubor cuando todos pueden notarlo.
Un super abrazo, querido Conde.

June dijo...

Muy bonito, Conde. Siempre he pensado que hay que ir con cuidado con los grabadores que saben latín.
Regálanos pronto otro pedacito de belleza.

Daniel Damián ( Conde de Galzerán) dijo...

Ah!... estimada amiga Bel, ningún lector desinteresado se pregunta por las fronteras que trazan lo vivido y lo fabulado. Es esta la única forma de ser generoso con el escritor, por muy mezquino que sea el personaje. Besos.

June, tienes razón. Pero confieso que siento gran admiración por los grabadores de joyería que han leído a San Jerónimo o a las cantantes de cabaret que leen a Boecio en sus ratos libres. En esto, me hermano con Ignatius J. Really. Más besos.

Eterna aprendiz dijo...

jeje...Conde que guay las cositas que le pasan al prota... que vidilla hijo!!! Besitos, guapo