martes, junio 03, 2008

Vida




Después de todo, todo ha sido nada,

a pesar de que un día lo fue todo.

Después de nada, o después de todo

supe que todo no era más que nada.
Grito «¡Todo!», y el eco dice «¡Nada!».

Grito «¡Nada!», y el eco dice «¡Todo!».

Ahora sé que la nada lo era todo,

y todo era ceniza de la nada.
No queda nada de lo que fue nada.

(Era ilusión lo que creía todo

y que, en definitiva, era la nada.)
Qué más da que la nada fuera nada

si más nada será, después de todo,

después de tanto todo para nada.
José Hierro

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola soy Fran, de militeraturas. Creo que tienes una cosecha muy interesante de poemas en tu blog, se nota que eres poeta.
Un saludo.

June dijo...

José Hierro...¡qué grande!. Veo que tienes predilección por Edward Hopper...recuerdo que fui a Madrid para ver una exposición del pintor en la Función J.March (de esto hace ya unos....cuantos años) y un crítico lo calificaba de pintor "periclitado"..Ja...esa soledad infinita...
¿sabías que dicen que Hopper es el pintor de los escritores?...Un saludo. June.