martes, julio 08, 2014

Aigualexos


Impúdico indigete. Árbol antropomórfico


domingo, abril 20, 2014

pasa, tiempo

los glifos de mi infancia.... (unes vedettes, symbolisant un certain idéal sexuel)




lunes, marzo 10, 2014

Adiós a todo esto



…incluso el pensamiento más puro se denosta, advirtió Hermann  Hesse ;  Goodbye to all that,  escribió después Robert Graves.
Alguien sin voz recitó: seremos tú y yo; será todo aquello que soñamos.
Todo encierra un final incluso la historia que creíamos maravillosamente  interminable, incesante. Todo aquello que surgió de un modo insospechado, se agota asimismo de otra forma inesperada.
Entonces, uno solo puede desembarcar en la orilla de la obviedad: todo, germina, se acrecienta y se extingue. No sólo lo tangible sino lo que es incorpóreo, lo inefable. Expira el gozo y perece, también, la tristeza en la región del nunca jamás.  Bonjour Tristesse. La dolce vita. 

lunes, febrero 17, 2014

Agnación



Soy de los que considera que convivir largos años con una obra pictórica,- u otro objeto- y aunque se trate de una mera reproducción  pendida en un recodo de tu domicilio, engendra vínculos emocionales inusitados y posiblemente extravagantes, en el transcurrir del tiempo. Sí, soy de esa índole de individuos que poseen un peregrino amor por las cosas, por los bártulos y artefactos a menudo inútiles en apariencia y que dicho afecto transita entre el culto al fetichismo y el totemismo tribal.
Si me calzo el temporizador y evoco episodios -no sin una leve añoranza- más o menos sencillos de mi proceder pretérito, confesaré que en 1980 adquirí un duplicado de El Castillo de los Pirineos de René Magritte a un módico precio, en algún punto impreciso de París, con la intención caprichosa de ornar el tabique superior de la chimenea del salón.
Castillo incierto, malabarista y difícilmente reconocible además, aunque me atrevo a conjeturar que se trata de la fortaleza condal de los Trencavel en Carcassonne.
Temporizando de nuevo, recuerdo el otoño de 1993. En esta época permanecí una semana en Israel y la Cisjordania y el día de mi retorno hacia el aeropuerto Ben Gurion en Tel Aviv advertí en un tríptico turístico que el original de Magritte se hallaba de forma permanente en un museo de Jerusalén. -¡Maldición pictórica! -exclamé indignado. Demasiado tarde; a saber si algún día volvería allí.

Pero, Sursum Corda. Este corriente Febrero, un amigo me anunció que mi icono agnaticio lo habían trasladado desde la sagrada ciudad y ahora, se hallaba en Barcelona con motivo de una exposición temporal que concluía en breve. El pasado sábado por la mañana, yo estaba allí. Frente a él.
Fantasioso e irreductible soñador que es uno, y para nutrir una posible vanidad particular, me apetece sospechar que El Castillo de los Pirineos decidió reparar por motu proprio nuestro desencuentro de hace ya, lustros. 


lunes, agosto 19, 2013

JAG


Jornadas atrás estuve en el exacto lugar que se halló John Atkinson Grimshaw. Es decir, frente a éste óleo sobre cartón que él tituló Noche con Luna. Posiblemente es una calle que todavía hoy exista cerca de Temple Newsam Road en su Leeds natal. Posiblemente. O es todo ficción, muy probablemente. Su gestación comenzó en el año  2633 ab urbe condita. El mismo año que Flaubert expiraba  a causa de un derrame cerebral, Edison se escacharraba los cuernos para que su tren eléctrico andara y Disraeli perdía las elecciones.
En realidad acudí a la exposición  con el propósito de acechar otras cosas; sin embargo tempranamente  me tropecé con él. La imagen me deslumbró, quizás porque se encontraba escoltada por otros lienzos de impresionistas franceses con temática similar, y esta circunstancia le otorgaba una nitidez y una pureza añadida.  
Al cabo de quince minutos, alguien de mis acompañantes me llamó al orden porque ellos habían examinado toda la muestra y yo  persistía  fondeando en la segunda sala, anclado frente al cuadro, pasmado, preguntándome por aquella solitaria figura femenina, tan absorto como las gaviotas de un Hopper que había contemplado en la primera estancia. Pensé en ello; pensé si Grimshaw se adelantó a Edward Hopper en el asunto de atrapar el instante y en la representación de los paisajes atónitos. Luego desconfié de mi percepción; porque la estupefacción de los personajes  que el artista neoyorquino  retrata, es el del aturdimiento de quienes no esperan nada y se limitan a respirar. Sin embargo la dama de Grimshaw, aunque inerte, aguarda. Existe en esa pintura  una demora que nos hace observar expectantes un suceso pendiente que nunca conoceremos; ignoramos el origen, el presente y el desenlace de la situación, y en ese silencio paciente se nos invita a fabular. Esa es la concepción particular que siempre he considerado entre lo que es arte y  lo que no lo es. Toda obra maestra es sencillamente un punto de partida a otros universos que han de revelarse.

sábado, julio 27, 2013

Puuiup puuuuuiup pu









Vaya. A la hora de la  prière de l’ange,  se demostró que Helios tiene muy mala hostia a veces y encima, alguien se empecinó que se debía visitar un castaño milenario donde Cristo perdió el poncho. Acullá, acullá. Abjurando de tal propósito me di la vuelta y descendí por el valle hacia la abadía.

Ya no me pregunto quién nos gobierna; esa cuestión la resolví desgraciadamente hace mucho tiempo. La cavilación de aquel momento era otra. ¿Quién diantre enseña a los ingenieros en este país? (y no voy a entrar en quién diseñó la curva ferroviaria de Compostela, porque el tema está muy tierno y al hacer consideraciones me hierven las venas). ¿O a los arquitectos? ¿O a los asesores de arte?
Sostengo la teoría de que una de las primeras edificaciones del románico, -si no la primera en tierra ibérica y por lógica geográfica-, que jalonaron y dibujaron la incipiente marca hispánica  de los francos y carolingios del momento, es el monasterio de Sant Quirze. Según veo, estamos hablando del año 785 aunque nadie lo tiene muy claro. Algunos doctos peritos hablan de que el de San Victorián en el Sobrarbe es el más antiguo. El inconveniente, mi problema, es que también hace mucho tiempo que no me creo ni mucho ni poco, es decir nada, la historia oficial de España.
Si Victorián  nació en el 480, San Quirico niño y su mamá Santa Julita lo hicieron sobre el 300 y además su onomástica se celebra ex aequo con el Bloomday, lo que le da más porte.
Un desastre. Lo de Sant Quirze es otra calamidad. Desde 1592 el edifico es una ruina y por tanto, nuestros antepasados han podido disfrutar durante 421 años de esa decadencia sublime. De ese claustro maravillosamente sencillo, de esa fuerza del triunvirato de ábsides. Porque no es lo mismo consolidar y conservar una ruina, que restaurarla. Los instruidos y eruditos des-reconstructores dejarán a las generaciones futuras, una obra maestra en un artefacto sin alma, de cartón piedra y a veinte euros el ticket para ver nada. Es decir, en Román paladino, están haciendo otra mierda como en Scala Dei o en Sant Pere de Roda. Que asco ser coetáneo de esta gente.
Sí. A veces Helios tiene muy mala leche y otros, muy mala sombra.
 

miércoles, noviembre 28, 2012

Circunloquio



Si Julian Lasagne va a Estocolmo, es probable que expire de frío. Antes le inculparan por violentar chicas suecas, claro. Yo no me lo creo ni mucho ni nada. Porque antaño,  si algo había en este mundo más asequible, era seducir a una fémina escandinava.
Será que Suecia habrá cambiado inmensamente.
Tanto, que Jean Baptiste Poquelin en 1648, cuando apenas nadie le llamaba Molière, saltó con pirueta incluida  desde lo alto del carromato de su Ilustre Teatro hasta caer sobre el prado humedecido por la Loire, allí en su verde Turena, y gritó a los otros:
–¡¡Descartes está en París!!  ¡¡Nous allons!!.
Tras deambular por la República Neerlandesa como un hurón, bajo el lema ovidiano de “bien vive quién bien se esconde” y mudar trece veces de domicilio, Renatus Cartesius se había empecinado en terminar su Tratado del Hombre en lo que restaba de la Lutetia romana, agitada entonces por La Fronda, y fue en esos días que se apercibió que ya todos le miraban con caras largas. No era de extrañar porque en la universidad de Utrecht le acababan de decir aquello tan antipático de “recoja sus cosas y no vuelva usted mañana” y en la de Leyde ya le habían mentado todos los nombres del cerdo. Mientras, la Santa Sede  meditaba  que un Galileo más o un Galileo menos, no se notaria.
Tienes un e-mail, le dijo alguien. Sí.
La ambigua reina Cristina, - porque en algunos retratos es rubia y mona, y en otros morena y con rostro de équido asustado- acababa de rubricar con mucho gusto en Westfalia y ahora la amazona impenitente, la Diana Cazadora contumaz y la terca campeona de esgrima, se aburría.
Columna regni sapientia balbuceó y luego la holmiense  soberana advirtió a René que disponía habitaciones vacantes en su casa frente al Grand Hotel.
El inconveniente quizá, era que la bella sagitario solía ser de sueño breve y la sapientia regni se impartía todos los días a las cinco de la mañana. Mucho antes, claro, que los congelados benedictinos en algún remoto lugar de la península, pudieran pensar en la Lectio Divina de Maitines. Las clases intempestivas de cartesianismo duraron parece ser, cinco meses. Al sexto, el ayo extranjero sucumbió. Meditaciones metafísicas, sí, pero sin una triste bufanda.

lunes, noviembre 19, 2012

A Isabel Núñez



El azufaifo lloroso. Todos los árboles hoy se han quedado solitarios y las viejas postales de una ciudad se han azafranado para siempre. En el cielo seguirán surcando las nubes, como blancas palomas inertes. Tus nubes. En ellas, en su silente cortejo, siempre te recordaremos y hablaremos de ti. Caen las hojas, desfallecen de lo más alto. Pero hablaremos de ti,  como si tú,  eternamente estuvieras aquí.

viernes, julio 27, 2012

Siesta



Bochorno. El erial es abrupto. Polvoriento. El aroma del  azahar me miente; suaviza el aire. Fantaseo un paraje ameno porque los jilgueros pían una canción sabida. Hay un arroyo. Un rumor. Una ofrenda de fresca agua cristalina. Mi alma toda miel.
Bochorno. Es  un simple reguero árido y un cañaveral mustio. Un áspid  que ansía dentellear, repta. En el piélago desecado una oscura tartana zíngara, vaga sonámbula en el cieno. Mi alma toda lodo.
Despierto. Mis pequeñas cosas de siempre, bajo el cielo plácido.




lunes, junio 04, 2012

Days tripper


Me pregunto lo que significa con rigor el término, kafkiano. Algunos diccionarios se inclinan por complicado, extraño, absurdo. Otros van más allá y hablan de sinónimo de angustioso. Alguien enuncia un primer surrealismo. Estimo en privado, que se trata de un adjetivo como una omnisciente muletilla. Una wasted word. Una palabra cajón donde también cabe Lovecraft, Poe y algunos versos de Baudelaire.
Porque en verdad a Kafka no le han contorneado todavía o no suficiente. No  hay aún un convenio unánime de qué, quién, por qué, cómo, era Franz Kafka. Consta que Benjamín y  Scholem abominaban la biografía que hizo Max Brod. Y sin Brod, apenas queda Kafka.
Observando a un  contemporáneo  suyo- y en principio nada sospechoso en torturas interiores-  Alphonse Mucha, descubro en su Museo de la calle Panská el original de Woman in the Wilderness y una vocecita en el éter me susurra al oído: He ahí el sosiego de la intranquilidad. Y en esa súbita sentencia, es quizás donde se esconde todo el significado -mi definición particular, claro- del vocablo kafkiano. 



Mucha, en realidad es más un decorador que un pintor. Sobre todo en este actual wasted world y más concretamente por estos pagos donde habito, que se utiliza ñoñamente para hermosear cajas de vinos espumosos. Pero Mucha tiene otro lado sin duda. Hay una vertiente obscura, acaso inquietante.  
Debo postular -erróneamente o no- leyendo a uno y contemplando al otro, que ambos debieron pasearse a menudo por ese ambiguo landscape  limitado por la manzana que forman las calles Maiselova, Siroká y el meandro del río Moldava y entonces quizás habría que hacer sitio en el cajón para ubicar un poquito de Mucha.
Rilke, no. No debió callejear ni deambular por aquellos lares porque a Rilke en Praga, no le conoce ni Dios.  


He estado tentado- hay que calificarlo ya de individual vicio- de acompañar este texto con algún video de Jocelyn Brown, de Ben Webster o de Alice Russell que últimamente es lo que me apetece escuchar. Pero sería absurdo. Es decir, como dicen otros –algunos- sería kafkiano.