NUNCA ESTUVE EN FANZARA
.... fue en el solsticio de un verano...viajaban hacia la ciudad unas mujeres de largas crines, rizadas ...oscuras como el azabache... con atuendos vivaces y conspicuos atributos....acarreaban gigantescos frutos....soñé que llegaban desde Canaán... pero respondieron con voces altaneras que procedían de Fanzara....la otra tierra de promisión...
miércoles, noviembre 28, 2012
Circunloquio
lunes, noviembre 19, 2012
A Isabel Núñez
viernes, julio 27, 2012
Siesta
Bochorno. El erial es abrupto. Polvoriento. El aroma del azahar me miente; suaviza el aire. Fantaseo un paraje ameno porque los jilgueros pían una canción sabida. Hay un arroyo. Un rumor. Una ofrenda de fresca agua cristalina. Mi alma toda miel.
lunes, junio 04, 2012
Days tripper
sábado, mayo 19, 2012
Taurocatapsia
sábado, marzo 24, 2012
Legendary drums
Desde que murió el inolvidable Rory Gallagher en 1995, su último batería Rod De’Ath, desapareció. Nadie sabe dónde está. Alguien escribe por ahí que también está muerto. Pero al parecer no hay pruebas de nada.
En Marzo de 1975, asistí al concierto de Rory en el Pabellón de Deportes de Barcelona, en la actualidad en un increíble estado de abandono.
No recuerdo muy bien que ocurrió pero casi al final del concierto algunos- bastantes- descendimos gradas abajo presos del éxtasis musical. A saber como iba yo y un par de colegas de aquellos años, porque acabé sentado en la parte posterior del escenario al lado de Rod. Más que a su lado, fue a sus pies. En el transcurso del tiempo ha quedado estampada en mi memoria la imagen de sus extremidades inagotables, de sus obstinadas piernas batiendo endemoniadas, los pedales del bombo y los platillos del hi hat. En aquella extraordinaria noche decidí incorporar a la lista de los otros tres grandes drummers de mi predilección, a Rod De’Ath. Dos o tres días después actuaron en Madrid y San Sebastián
Hoy he localizado ese sublime documento y lo acomodo aquí, en este sencillo blog sin intención de lucro ni banners publicitarios, hasta que alguna materia gris decida que ya no sé pueda gozar, alegando unos derechos que ella, -la materia- seguramente tampoco tiene.
He ahí, los tres restantes y augustos tamborileros, objetos de mi adoración.
“GINGER” BAKER (1939)
CARMINE APPICE (1946)
JOHN BONHAM (1948- 1980)
miércoles, diciembre 28, 2011
Satura matutina del yambógrafo.
Cuando por fin llegué a Nueva York, ya no había nadie. Tampoco en Tánger.
El clado sí estaba. Allí y sobre las aceras de mi calle, pero no logro despertar.
Anhelo desadormecerme por no leer chismes de niños para mayores,
para no convertirme en hoja seca que arrastra el tiempo.
Codicio surgir de esta somnolencia para que lo nimio olvide ser sublime;
por si acaso los despiadados mercaderes de la nada renuncian a ser religión.
Desvelarme ya siempre, y descubrir de una vez por todas, por qué te quiero.
miércoles, noviembre 30, 2011
Impactus

Hacía alguna temporada que no recibía un impacto visual. De esos que me recuerdan que todavía estoy vivo en este afeado mundo que me encharca y me empequeñece día a día, y que el único camino de escape que me consiente es acosar a la belleza. O al menos, hostigar a la conmoción del esplendor del arte, a modo del psicosomático síndrome de Florencia. Sin embargo esto no es de mi libre albedrío; sucede cuando sucede. A menudo he sido proclive a los angélicos descubrimientos súbitos y a la dulce histeria que me producen. Lo especial, es que la excitada perturbación se prolonga durante meses y suele acabar en una muesca grabada en mi alma, más apaisada pero indeleble en el decurso del tiempo.
Esta última sacudida óptica fue en los esbozos de este otoño, frente a frente al I martiri gorcomiensi de Cesare Fracassini. No sé cual es la causa de mi desasosiego. Desconozco si lo he de reputar al tema sórdido de la muerte, de la ejecución. Al sabor astringente que penetra por los ojos. Ese dejo estíptico de los pesados cuerpos, bajo los polvorientos hábitos pendidos en el aire como lúcidos poemas de François Villon. O al derrumbe de luz cenital sobre las amargas y yertas espaldas de la veintena de monjes; la incandescencia de las cabezas, de los rostros, de los gestos insurrectos de los Mendigos del Mar. Acaso sea, que entre las sombras lúgubres de la estancia conviven, desvanecidos paralelismos con el hoy.
Una subrayada imagen para mi particular acopio eidético; para mi colección de encarnaciones misteriosas subrayadas. La reproducción es buena, aunque nada hay como enfrentarse a los taninos visuales que desprende al natural; a los antocianos sensoriales de ese óleo sobre tela de 1867.
lunes, noviembre 21, 2011
La noche de Herse. La grada.
Avante el parteluz churrigueresco del ajimez, el jurisperito despuntó en su contrahaz, forzado a surtir la buena serena a la francachela itinerante de damajuanas desleídas. Los buharros aprontaron después, emboscando trinchas y bocardas lastradas de inquina, en la fracción más agachada del pasamano. Supra la batahola desemejante, deprecaba: ¿qué articulan? ¡Por Dios, ampararme! ¿qué prorrumpen?. Agoró y de sus entrecerrados bezos desaguaron lúgubres avechuchos de la amaranta sibila:
-Anegarte has, del mismo cieno que acogotó al trivial turmódigo- Premiosamente la behetría declina por el álveo del holgado, enojoso y excesivo lapso.
miércoles, noviembre 02, 2011
....tes rêves ne sont plus ceux d'un enfant...
…. el rayo verde, agoniza extenso sobre el rasgo de la colina y la luminiscencia del atardecer desea estallar sobre los losas del jardín, pero simplemente se enuncia como una caricia tibia y quebradiza, entre las sombras de las últimas hojas vacilantes. He ahí, esa luz que espero que suceda cada año. Breve. Insignificante tesoro propio. Ese frágil Sol que hurto para mí. Recuerdo a Peri Rossi decir que a cierta edad uno ya no puede suicidarse; sólo auto- eutanasiarse. El aire dulce huele a disgregación, a vino.... y flota una indulgencia privativa.
Antes que las luciérnagas urbanas se enciendan, entre las nubes desleídas creo escuchar este dócil arpegio….




